La espasticidad es un trastorno motor, caracterizado por el aumento progresivo del tono muscular a una resistencia pasiva, en otras palabras, la extremidad se torna difícil de mover al tratar de moverla. La persona se queja de disminución de la fuerza muscular, pérdida de la destreza, fatigabilidad, y sensación de rigidez en la extremidad, el médico puede encontrar en el examen físico aumento de los reflejos musculotendinosos, elevación anormal del primer dedo del pie (dedo gordo), y espasmos musculares en la extremidad afectada. Las causas de la espasticidad son diversas como secundarias a trauma craneoencefálico o de columna, mielitis transversa, esclerosis múltiple, lesiones del sistema nervioso como secuela de un tumor cerebral, o parálisis cerebral, por mencionar algunas causas.
¿Cómo se trata la espasticidad?
La primera línea de tratamiento en la fisioterapia que ayuda mantener los rangos de movimiento de las articulaciones comprometidas, y las medicaciones, como los relajantes musculares además de algunos analgésicos (para tratar el dolor que la espasticidad genera o los espasmos asociados). También disponemos de la aplicación de toxina botulínica en los músculos comprometidos, con muy buenos resultados; sin embargo, la mejoría es sólo temporal y no permanente. Y finalmente se puede considerar la opción de cirugía de acuerdo a la localización de la espasticidad, como cirugía selectiva de algunos nervios o la implantación de bombas permanentes de relajante muscular.







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