El pterigión es una masa de tejido conjuntival anómalo, presente en la superficie ocular elevada y prominente, que tiende a avanzar la córnea, se observa como una carnosidad y es más frecuente en personas mayores. El Pterigión es una lesión benigna (no cancerosa), que puede ser doble (dos en ojo) y bilateral (en ambos ojos), aunque con mayor frecuencia es unilateral.
Existen otras lesiones que pueden parecer pterigión pero que son tumores cancerosos. Por su apariencia externa, pueden ser indistinguibles para las personas en general. Por lo tanto, para determinar si se trata de Pterigión, se debe realizar un examen con un oftalmólogo y, se ser necesario, hacer exámenes auxiliares.
Su nombre proviene de la palabra griega "pteron" que significa ala, dada su forma triangular.
¿Cuales son los síntomas del Pterigión?
El paciente con Pterigión puede evidenciar una carnosidad en los ojos a nivel de la conjuntiva (membrana que rodea la córnea) y/o de la córnea. Cuando estas lesiones irritan la conjuntiva se presenta un enrojecimiento ocular que se hace más severo con la exposición al sol o ambientes secos y que puede estar acompañado de otras molestias como sensación de cuerpo extraño o de "basura en el ojo", ardor ocular, sensación de arenilla en los ojos o dolor tipo punzada.
Cuando el Pterigión crece bastante y avanza sobre la córnea puede interferir el eje visual y presentar una disminución notable de la visión. El Pterigión más grande, además de interferir la visión, llega a distorsionarla, al provocar astigmatismo irregular.
¿Cuál es la causa del Pterigión?
Su origen es controvertido pero la teoría más aceptada es que el Pterigión es causado por la exposición crónica a la radiación solar (rayos ultravioleta). Es por ello que esta patología ocular es mucho más frecuente en los países ubicados en la zona ecuatorial. Está asociada además a una predisposición genética de las personas que lo desarrollan.
Por esa razón puede ser más frecuente en conductores, agricultores, ganaderos, campesinos, pescadores, etc.
¿A qué edad se presenta esta enfermedad?
Esta lesión usualmente es más agresiva y congestiva en jóvenes, puede llegar a tener diferente tamaño, en el que normalmente es proporcional a la sintomatología.
La frecuencia de presentación aumenta con la edad, pero es más visto en grupos de población entre los 20 y los 50 años, principalmente en los hombres. Es un trastorno muy poco común en niños.
¿Cómo se trata el Pterigión?
Cambiar a una actividad que alivie la exposición crónica del ojo a la radiación solar, mejorar los síntomas y reducir los episodios de inflamación.
Se debe evitar la aplicación de tratamientos empíricos como miel, gotas de limón en los ojos o cualquier sustancia que no tenga una formulación adecuada y controlada por un oftalmólogo. El manejo irresponsable de los ungüentos, colirios y otras sustancias, pueden llegar a generar efectos dañinos al ojo o sobreinfecciones.
Cuando el Pterigión es muy sintomático, de un tamaño importante o produce alteración estética, puede extirparse con cirugía.
El tratamiento definitivo siempre es quirúrgico. La técnica quirúrgica de extirpación y plastia permite hoy, de la mano con un buen oftalmólogo, ofrecer algo cercano al 100% de éxito terapéutico.
Existen distintas técnicas de cirugía con las cuales se puede extirpar y reconstruir la superficie ocular; algunas de ellas, las más sencillas, aumentan el riesgo de recidiva (reaparición del Pterigión más adelante y de forma más agresiva), por lo que es recomendable que su cirujano tenga una preparación adecuada para mejorar los porcentajes de éxito.
El procedimiento quirúrgico se realiza con anestesia local, es de corta duración y genera una incapacidad laboral de pocos días, pudiendo realizar sus actividades cotidianas sin mayores problemas.
¿Cómo protegernos?
Utilizando anteojos con la protección de filtros antisolares (filtros UV) para evitar la radiación ultravioleta. Estos filtros se pueden utilizar en las gafas con fórmula o en gafas oscuras sin fórmula. Es recomendable adquirir las gafas en lugares confiables y garantizados.
Es necesario también, evitar condiciones ambientales contaminadas, secas o polvorienteas, así como la apliación irregular o desordenada de medicamentos o de sustancias extrañas.







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